"YO PARA TÍ, PARA MÍ TÚ" - (Voz y letra de Geles Calderón)

"¡QUÉ IMPORTA!" - (Voz y letra de Geles Calderón)

"SONETO DEL AÑIL RECUERDO" - (Letra de Geles Calderón - Voz de Miki)

"NO ME IMPORTAS" - (Letra de Geles Calderón - Voz de Miki)

"¡QUIÉN SABE!" - Poema de Geles Calderón - voz: Bea Salas

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29 de junio de 2010

"SIN DERECHO" autora: Geles Calderón




“SIN DERECHO”
Pintada de caricias, ella, convertida en lienzo, se dejaba acariciar por el pincel de sus dedos sobre el mapa de su piel. Él, dibujaba geometrías de placer. Ella ardía, y él también.
Vulnerables ante la vida se daban el uno al otro en un sinfín de dedos y jadeos, haciéndose los desvalidos a punta de labios y caricias, en una dieta de salivas tibias y besos de pétalos, acariciándola con hambre y poseyéndola con deseo.

Ella olvidó ser la niña desvalida, sola y vacía, pájaro fracturado antes de tener alas; sangre corriendo por arterias y venas palpitantes, sístole y diástole de una vida asfixiada.
Y ante ella se alzó el árbol de la vida, pleno de pájaros inquietos a los que se unió mientras duró la algarabía: santidad de milagros falsos, de reliquias robadas, y de piedad distraída; dios e idólatra, verdugo y víctima, lugar donde todo se aplaza, donde todo se olvida.

Pero el amor engaña siempre, sobre todo cuando dice la verdad, quizás nace sólo… con el fin de engañar.
Es cuestión de tiempo, pues todo lo que comienza tiene un final.

Música escondida en el alma… ¡que no podía hacer sonar!


Geles Calderón

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28 de junio de 2010

"NO IMPORTA..." autora: Geles Calderón


"¡NO IMPORTA...!"

No importa que yo siembre y otras manos recojan mi cosecha. La simiente era mía, y la tierra... la tierra también lo era..., pero no importa.
No importa, que grano a grano yo en el surco lo introdujese, ni que lo regara con mis lágrimas cuando el agua del cielo no viniera.
No importa... que con mi cuerpo, de las heladas, lo protegiera.
Yo me cuidaba y me ponía guapa para transmitirle a la simiente mi belleza.
Yo, que me convertí en luz cuando solo había tiniebla.
Yo, que le abrí el paso, que le quité, del surco, la piedra aquella.
Yo, que le ayudé a ver la primera luz cuando brotó de la tierra. Pero... no importa.
La simiente ahora es cosecha, creció firme, robusta y altanera, pero... yo creí que era mi cosecha, hasta que otras manos jóvenes y frescas vinieron a por ella.
Ya me alejo, ya... ¡qué importa!
Retrocedo, dejo paso a la carne nueva, a otras manos sin estos pliegues que delatan que me hago vieja. Pero entre sollozos mudos reclamo: ¡Que la simiente era mía! ¡Que la plantaron estas manos viejas! Que sin recibir nada de ella... yo se lo di todo, todo era para ella.
Ahora llega el momento de alejarme despacio... y no volver a pensar en ella.
Sentiré en mí todos aquellos soles, recordaré todas aquellas penas que le contaba en las tardes aquellas. Y me abatirán todos los vientos mientras regreso con mi pena.
¡Qué importa ya! ¿A quién le importa? Sólo soy mujer que va para vieja, aunque el alma, de calendario, no entienda; aunque el corazón no envejezca. Pero eso..., eso a quién le importa.
Qué importa mi belleza, y qué importa esta voz quinceañera, ni mis risas, ni que de alegría por el campo yo corriera, ni mis ganas de vivir, ni mi fuerza...
¡Qué importa la vida... ahora que perdí mi cosecha!

 
Geles Calderón


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25 de junio de 2010

"TELARAÑA" autora: Geles Calderón



“TELARAÑA”

"¡No encendáis las luces,
que tengo desnuda el alma!
¡Dejadme danzar sola,
la danza del olvido!
¿No veis que ya no puedo
con las cuentas de mi rosario?
¿No veis que la tristeza
se encerró conmigo bajo candado?
¡Dejadme danzar sola
que ya no puedo cambiar el pasado!"


...Así gritaba
la dama de ojos verdes,
así gemía su corazón aprisionado
al tiempo que danzaba en solitario.
Así cantaba queriendo inventar un presente
distinto al cotidiano,
con las prisas del que no tiene tiempo...
con las penas de su calvario.

Y el adagio tomó cuerpo humano
para que sola no bailara
frente a su calendario.
Y la telaraña del pentagrama
liberó sus acordes marañados.
Y la que danzaba en solitario
con sus brazos elevados...
¡danzó acompañada su baile macabro!



Geles Calderón
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22 de junio de 2010

"CUANDO LA MUERTE LE LLEGUE..." autora: Geles Calderón




"CUANDO LA MUERTE LE LLEGUE..."

Cuando la muerte le llegue,
nadie que le ame cerrará sus párpados,
ni acariciarán sus grequianas manos,
ni besarán sus grises sienes.

Cuando la muerte le llegue,
el luto será tan breve
como un suspiro exhalado
bajo guadaña que la garganta siegue.

Cuando la muerte le llegue,
la mortaja que cubrirá sus pieles
será frío tejido de indiferencia
que arderá cual fuego de nieve.

Cuando la muerte le llegue…
sus cenizas serán polvo inútil
fusionándose con la mar, donde hallará:
¡las únicas lágrimas que le lloren!


Geles Calderón
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17 de junio de 2010

"SIN TENERTE" autora: Geles Calderón





“SIN TENERTE”
(Junio 2003)

¿Qué me despertó en la madrugada,
que me encontré sola en el silencio
tras haber soñado con tu cuerpo
cuando en mi humedad me vi abrasada?

Fui brisa recorriéndote entero
con un cálido soplo en mis dedos.
Dos palomas iguales dormidas
se abrieron al vuelo de tu cielo.

Sangre en deuda que palpita y siente,
alzando mis dormidos vértices
hacia el templo de tu cuerpo ausente
tornando raso frío a caliente.

-Fue tortura complaciente
ausentarse mi cordura
cuando yo estuve contigo
sin tenerte a ti presente.
Fue amanecer de ausencia
y de un corazón caliente
en el que busqué tu boca
para silenciar mi mente-


Caminé por los poros de tu piel,
cerré de mis ojos las ventanas
para sentirte más de mi alma...
y yo sentirme tu única fe.

Y ya no fui dueña de mi tacto
porque mis manos eran tus manos
cuando sentí derramada lava
yendo de tu volcán a mi vientre.

¡Deseo, miedo, amor y simiente!
Todo ocurrió anoche en mi alcoba
cuando no pudiste estar presente,
y sin saberlo... ¡viniste a verme!


Geles Calderón

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12 de junio de 2010

"SIN MIEDOS" autora: Geles Calderón


“SIN MIEDOS”

Evité lo previo a lo suficiente
cuando la consecuencia dejó de importarme.
Encendí la luz de mi ceguera
para seguir queriéndome como antes.

Invertí en mis ganas,
hurgué en mi adentro,
levanté puentes
sobre ríos de infierno.

Hoy no atiendo a condiciones,
ni a amenazas,
ni tengo desvelos,
porque... se acabaron mis miedos.

Hoy mi tinta suicida escribe firme
sin importarme lo imperfecto,
para decir que por fin:
¡convierto las intenciones... en hechos!


Geles Calderón

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6 de junio de 2010

"DESENAMORADA DE UN PSICÓPATA" (autora: Geles Calderón)


"DESENAMORADA DE UN PSICÓPATA"

¡Era tan especial, inteligente, seductor y persuasivo...!

Hombre libre, sobre el que pesaban los componentes de su personalidad, muy dañada por una infancia de malos tratos físicos y psíquicos, en la que la indiferencia de su madre y las agresivas borracheras de su padrastro, le llevaron a ingresar voluntariamente, antes de cumplir los dieciocho años, en un internado militar, con el fin de huir de aquel tormentoso hogar.
Allí fue adiestrado muy severamente, teniendo que realizar pruebas de resistencia extremadamente duras, de las que saldría victorioso para ser cualificado como alto mando, y tener a su cargo a otros hombres en misiones, digamos, muy especiales, en las que ayudaría a terceros seres en extremas situaciones, en los países que se les requiriera.

Durante todos aquellos años de ejecución de su profesión, entre permisos de descanso, idas y venidas por esos países, fue dejando una estela de cariños rotos y abandonos de otras vidas engendradas, confundiendo, ya por entonces, el valor y significado del “buen amor”, perdiéndose así la más grande de las maravillas de la vida: Vidas de su vida, creciendo.

Éste ser, de cualidades humanas e inteligencia singulares, acostumbrado a sobrevivir en situaciones límite, al cambiar su uniforme definitivamente para incorporarse a la vida civil, no pudo zafarse de la psicopatía que desde su más tierna edad, arrastraba.


Una primavera, la casualidad o el destino quiso que ellos dos contactaran. Desde entonces mantenían diarias y largas charlas. Ella cada día le admiraba más y sentía que irremediablemente se estaba enamorando de aquel hombre tan seductor y especial, el cuál un día le preguntó si ella estaba dispuesta a llegar... ‘hasta el final’, a lo que ella le respondió afirmativamente, porque sentía que ambos estaban predestinados -horrible palabra- a encontrarse, a pesar del ‘destiempo’.

Lo que en su corazón estaba creciendo,
ya nadie lo podía parar,
él la confesaba su amor eterno,
y ella sentía que le empezaba a amar.


A comienzo de aquel verano, concertaron una cita en la ciudad que ella residía.
Aquel encuentro fue para ella lo más glorioso que nunca vivió, que nunca sintió, que nunca creyó vivir ni viviría.
La mirada de su amado parecía traspasar las fronteras de lo natural y lo humano, pues la mujer sentía que miraba dentro de su alma y adivinaba hasta sus más íntimos pensamientos.
Pronto él sugirió que renunciara a su marido con las consecuencias que ello traería, y se fuera a trabajar con él, para él, prometiéndola viajar a países tropicales donde poseía alguna antigua propiedad.
Ella estaba ‘ciega’ de amor.
Tres meses habían transcurrido desde que se conocieron, y ya estaban haciendo planes de convivencia.
La relación iba a velocidad de vértigo.

Al principio ella no se daba cuenta de que todo eran promesas de cosas y actos por las que él nunca luchaba, siempre era ella la que se enfrentaba a las dificultades: localización, entrevistas y citas para hallar vivienda apropiada para los tres (él con su perro, y ella), a las que acudía sola. Alguna visita al abogado que tramitaba la separación de ella. Ir a bancos; a agencias para gestionar algo que a él ‘le resultaba molesto’... etc., etc.

Así actúan los psicópatas: van captando las cualidades, conocimientos y características de las parejas que eligen y las usan. Pero ella no se daba cuenta, estaba muy enamorada. La red de telaraña se iba extendiendo, al tiempo que el comportamiento de él empezaba a 'desentonar' con la armonía que parecía tener la pareja al principio de la relación.
Ella siempre lo disculpaba, una y otra vez buscaba ‘una razón’ para justificarle..., ¡le amaba tanto!


Pasaron algunos meses.

Ya le empezaba a pesar tanto sufrimiento inútil.
En la balanza comenzaba a haber más ratos malos que buenos; más días de lágrimas que sin ellas... Ella no entendía así el amor.
La autoestima sublime de él, su impulsividad, su frialdad extrema en muchas circunstancias, pero sobre todo -ella recordaba- cuando alguna vez, en momento íntimo, la hizo llorar amargamente mientras él permanecía viéndola y oyéndola indolente, sin moverse, sin importarle en absoluto, sabedor de ser él el provocador de aquella situación, de aquella ofensa, sobrepasando lo soportable para un alma enamorada que se entregaba sólo a él.

Los psicópatas no sienten la más mínima preocupación por el daño o el dolor que causan cuando descalifican o elucubran traiciones inexistentes hacia ellos.
Estos seres hacen expertas declaraciones de amor con el objetivo de obtener un bien deseado, y son incapaces de manifestar sentimientos de culpa, siempre son los demás los culpables. Se especializan en prometer -hipócritamente- y enmendar su comportamiento, si son descubiertos en mentiras.
Ella le descubrió en alguna firme negación, como por ejemplo: un día le sorprendió con un cigarrillo encendido entre sus dedos, cuando él la había prometido que no fumaba desde hacía años, por bien de su crónica enfermedad.

Cada vez que no cumplía lo que prometía, de una forma u otra, siempre lo justificaba acusando a 'terceros' de ser el motivo o la causa.

Los psicópatas, sabedores de su alta inteligencia, desprecian ostensiblemente a sus presas.

Estas personas insisten en obtener apoyo y comprensión incondicional, siendo incapaces de mantener una linealidad en sus manifestaciones. Les gusta y necesitan, controlar. Y por lo general, los amigos les duran poco, pues terminan por alejarse, cansados de tanta sospecha sin fundamento, y tanta ‘observación’.


Él estaba en esa fase de destrucción de la personalidad de ella, la cuál ya había entrado en el círculo de despreciar a algún familiar, a desprenderse de todas sus amistades, incluso de las más lejanas, las cuales hacía años que no veía.
Una simple llamada telefónica, un simple mensaje a su móvil, era el detonante de una agresividad verbal sin igual.
Todo le estorbaba, todo le parecía ‘sospechoso’ de traición. ¡Fantasmas en su enferma mente!
Aún así, los trámites de separación estaban en marcha, ella lo iba a dejar todo por él.

Pero un día de almuerzo compartido en un elegante restaurante, ella, tras una concienzuda meditación, decidió decirle que ya no podía más, y le planteó detenerlo todo y dejar el proyecto de una vida en común.
Él no pudo soportar que alguien le negara lo que tenía proyectado, y mucho menos que una mujer le dejara plantado; así que, mientras ella se levantó para ir al aseo a enjugar sus lágrimas, él se apresuró a pagar la cuenta y se fue del restaurante, dejándola sola, sin un adiós, sin una explicación.
Así fue que, cuando ella regresó del aseo y se dirigió hacia la mesa, vio la silla vacía..., él ya no estaba. Extrañada le preguntó al metre, el cuál ya les conocía por la asiduidad de la pareja, y éste le respondió con una mirada de infinita compasión, que ‘el señor había pagado y se había ido’...
De inmediato, comprendió que la bajeza y cobardía humana tenía nombre y apellido, y ella los conocía: su dueño hacía unos instantes acababa de salir por la puerta de aquel restaurante.

Desolada, bajó las escaleras lenta, muy lentamente, y se dirigió hacia la salida con la voz muda y los ojos húmedos, buscando sin ver, el umbral de la puerta, cuando el metre, que no la perdía de vista, corrió a su lado preguntándole si se encontraba bien o le pedía un taxi, intuyendo la razón de aquel panorama tan desolador en medio de tanta ajena armonía. Ella le negó con la cabeza, y una vez en la acera de la calle, se detuvo tratando de entender lo que pasó. Creyó que, a pesar de todo, debía hacer una última llamada: sacó su móvil del bolso y le llamó. Después de varios tonos, y cuando ella ya iba a cortar la llamada, la voz de él, más fría que nunca, se oyó al otro lado: ‘¿Qué quieres?’, a lo que ella le respondió: “¿Dónde estás?”... ¡Él estaba subido en un taxi para irse sin una despedida!


Tiempo hace de aquel adiós que él nunca dio, pero ella, valiente… ¡sí se atrevió!

Con los años, ella se desenamoró.


Geles Calderón


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27 de mayo de 2010

"LO QUE HOY ME HA SUCEDIDO...(real)" autora: Geles Calderón



"LO QUE HOY ME HA SUCEDIDO…"
(27-05-10)
Os voy a contar lo que me acaba de pasar:

Cierro mi negocio y salgo a comer al restaurante de al lado. Tengo libre de 14 h. a las 17 h., así que después de una sobremesa con los ‘asiduos’ al menú de cada día, me voy sola y feliz a pasear por la calle de Alcalá, muy próxima a mi empresa.
Hoy me sentía bien, hubo quien se trajo de su bodega familiar, una botella de vino de ‘pitarra’ (vino artesanal que se guarda en ‘pitarras’ -tinajas de barro-, de ahí su nombre) para que lo probáramos todos, y luego tomé café con los amigos de siempre..., en fin, fue muy relajante. Después, y como suelo hacer casi siempre, me fui una hora a pasear.

El día es espléndido, brilla el sol sin calentar demasiado, y mi rostro mantenía una sonrisa de estar bien conmigo misma y de sentirme conocedora de que el tiempo era sólo mío, así que, sonriéndole al mundo, sonriéndole a la vida, sonriéndole a la brisa, caminé sin propósito, pero segura de mis pasos.
En esto que, ya de regreso, un hombre que venía frente a mí, de unos 40-45 años, me detiene y me pregunta: “-Por favor, ¿la calle Alcalá?”. Yo sin evitar una sonrisa, quizás, más marcada y mirándole a los ojos, le respondo: “-Está usted en la calle Alcalá… Mire, hacia la izquierda, está La Cibeles y hacia la derecha está la Plaza de toros de las Ventas”. Entonces el hombre me dice: “-Disculpe, es que no soy de aquí y me sentía perdido…”, yo le tranquilizo y me cuenta que él es de Sevilla, que es profesor de no sé qué, que ha venido a un seminario… y que se llama Miguel. “-Bueno, le digo, pues encantada”, y me toma la mano…, me la agarra con fuerza y me da dos besos en las mejillas al tiempo que se está presentando.
Yo, un poco sorprendída, no pierdo mi sonrisa porque la situación me parece del todo simpática (ya se sabe que lo que no pase en Madrid…) y consciente de lo que ocurre, me muestro paciente y amable al tiempo que intento zafarme de la presión de sus dos manos, ya, sobre la mía…, pero no me suelta.
En ésta situación, me pregunta si soy de Madrid, le respondo que no, "-¿de dónde eres?", me interroga, y le respondo diciéndole mi lugar de nacimiento. Se sorprende, no conoce a nadie de Valladolid -ya me tutea-, a lo que le digo riendo: “-Pues tú tampoco tienes acento sevillano”. Ríe…

No me suelta la mano. Pongo yo la mía sobre las suyas, al tiempo que intento que afloje su apretón, y es cuando me vuelve a agradecer, de forma muy educada, mi amabilidad y me regala otros dos besos, esta vez cerca de los vértices de mi boca. “-Pobre hombre..., pienso, ¡qué necesitado está de compañía!”.

De pronto, y cuando ya creía que me iba a soltar la mano, me pregunta cómo me llamo, se lo digo y me dice: “¡Qué bonito nombre!”..., le agradezco su amabilidad y acto seguido me suelta (por fin!).Cuando yo iba a girarme para continuar mi camino, me pone la mano en mi brazo con suavidad y me dice: “-¿Podría invitarte a un café, por favor?”, a lo que yo le respondo agradecida que no, y que tengo prisa porque tengo que ir a trabajar. Entonces me pregunta en qué trabajo, le respondo que en el sector del mueble, a lo que añade que no quiere hacerme perder más tiempo y que si voy por Sevilla pregunte por Miguel… jajaja… Y yo le digo que cuando vuelva por Madrid que pregunte por María Ángeles… y reímos los dos.
Se despide de mí acercándose y dándome un ‘piquito’ al cuál yo respondo.
Medio segundo de generosidad por mi parte, medio segundo de dicha para él.

El desconocido sevillano, de nombre Miguel, continuó su camino y yo seguí el mío con el gesto de sorpresa dibujado en mi rostro, y la sonrisa más amplia, si cabe, en mi rostro de tarde.
Aún sigo sonriendo...



Tarde del 27… de éste mes.

Geles Calderón

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25 de mayo de 2010

"PROPÓSITO DE OLVIDO" autora: Geles Calderón



“PROPÓSITO DE OLVIDO”
Ademanes de ceniza,
sombra, silencio y vacío.

Constructores de tristeza,
luz inmadura y hastío.

Ríos negros, copas rotas,
estelas de amor tardío.

Verdades multideformes,
resplandor marchito y frío.

Acabamiento infinito
de un propósito de olvido.

Implacable sumidero
de todo sueño prohibido.

Rasgados tules y sedas
a novia de altar sombrío.

Desmiga el pan de la vida…
¡quien no tiene otro avío!




Geles Calderón



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13 de mayo de 2010

"¡PARA LOS MUERTOS, LA CALMA!" autora: Geles Calderón





“¡PARA LOS MUERTOS, LA CALMA!”

Quiero mis sentidos despiertos
y el alma clara.
Música para mis oídos
y la angustia enterrada.
Yo no deseo la calma,
¡ésa para los muertos
que ya no sienten nada!
Yo vivo, respiro, palpito,
vibro y empatizo
con una simple mirada.
Yo sé lo que busco,
conozco bien mi morada,
y no quiero que la calma me escuche
si un día, de rodillas, la llamara:
No, no me atiendas,
no escuches mi llamada
si un día mi corazón llora
porque la serenidad se le escapa.
Quiero morir bien viva,
¡para los muertos la calma!


Geles Calderón
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4 de mayo de 2010

"A UNA POETISA" y "PLUMA ALADA" dedicatorias para Geles Calderón (por José R. Muñoz)



"A una poetisa" 
 autor: José R. Muñoz (poeta)

(Muchas gracias por tu dedicatoria, José. Un abrazo, amigo)


"Dedicado a ti, poetisa enamorada de las letras, insaciable buscadora de metáforas en el pozo de los deseos, aventurera en caminos desconocidos"

Poetisa de nombre conocido que caminas por la Red alada y libre sembrando de poemas ese maravilloso paisaje que dibujas y que nos llega a través de esta mágica ventana. Maga y duende a la vez, tus escritos son capaces de hacernos sentir de transformarnos en reyes o plebeyos, en caballeros o escuderos, en dragones o mariposas, percibiendo el fin de una historia o un verde valle poblada de rosas.

Haces que el espacio se pueble de belleza y que a jirones desgarres tu alma dejándola colgada de las arañas que alumbran nuestros cielos para encender los sentimientos de tus lectores. Eres entrega desinteresada dando más de lo que recibes aunque intentas ser egoísta exprimiendo de las letras su mas excelsas expresiones para entregarlas envueltas en papel de amor y cariño.

Tus poemas que entran por la ventanas impulsados por el fuerte viento que nace con tu sentidos van tatuando el alma del que te lee dejándole unas veces aromas de rosas otros sensaciones agridulces vestidas de nostalgia, los hay que son tan imperceptibles que apenas rozan las pestañas como no queriendo dañar con su lectura, otros son melancólicos, hondos y profundos como reflejo de un pasado que nunca volverá y que deshacen entre las manos como copos de nieve blanca y mientras yo voy de esta copa tuya embriagándome de letras y locuras devorando mi reflejo entre tus versos intentando ser solo la gota de rocío que moje tu ladera blanca.

José R. Muñoz (13-11-09)
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"Pluma alada" 
 autor: José R. Muñoz  (poeta)

(Gracias por esta nueva dedicatoria, amigo)

"Geles, con tu permiso te dejo unas letras que intentan ser poema, dedicadas a ti:"

Poetisa, trovadora, cantora de diez cantatas,
de cien romances, de mil tonadas...
tus versos hablan de la oscura noche…
y del alegre amanecer de la alborada.

Sabe el blanco folio de negras amarguras,
de despertares tristes, de luces oscuras,
de amaneceres fríos cuando el calor aplana
como también de felices días de esperanza.

Pluma alada que vuela sobre el mundo,
dibujando en el cielo estelas de plata,
paloma que en su vuelo derrama amor
aunque en él sus plumas dejará.

Conoce el mar tus miradas ausentes,
del soñar al borde de sus playas,
de arropar tus sueños y nostalgias
con sus arenas finas y doradas.

La angosta fuente en la glorieta anciana
de verdinas piedras y mármol de Carrara
chispea gotas de amor en la mañana,
que el viento arrastra hasta mi cara.

Hoy no doblan las sombras las esquinas,
luce el sol en la mañana de verde Mayo,
alegres y felices cantan las golondrinas
bebiendo el agua fresca de tus manos.

Canta alegre el ruiseñor en la alta rama,
desgrana con sus trinos tus canciones
rompiendo el silencio en la alborada,
canciones que hablan de amor y sinsabores.

Brillante pluma, grácil cual mariposa
acero y oro en un extremo, en otro,
la mano de una alegre rosa perfumada
de nacarino brillo y forma estilizada.

Quiera el río que pasa por tu vida
se lleve en su corriente impetuosa
de un golpe, las penas y amarguras
y deje para ti solo las rosas…

José R. Muñoz  (Abril 2010)  







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20 de abril de 2010

video-poema "¡MALDITA SEA!" autora: Geles Calderón



"¡MALDITA SEA!"

Maldita sea mi vida,
maldita sea mi aurora,
maldita sea la hora
en la que yo fui parida.

Poco me entregó la vida...
y eso me lo arrebataba,
me robó lo que soñaba
y me abrió una nueva herida.

Maldita fue aquella infancia
de soledad y abandono,
de pentagrama sin tono,
desamor e intolerancia.

Madurez maldita y rancia
en que no me dan y dono.
Tierra fértil sin tono...
¡maldita sea mi estancia!





Geles Calderón

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16 de abril de 2010

"PALABRAS MOLIDAS" autora: Geles Calderón


“PALABRAS MOLIDAS”

Atropellada por las voces del silencio, hoy, con pisadas mudas, consume de un apurado trago su escaso tiempo, y con el alma quebrada, rompe su calendario de primaveras pasadas.

Definitivamente, hoy deja de avanzar con sus manos de escurridas ansiedades, las manecillas de su reloj de cuerda rota, porque los ojos estacionados en el ayer... no dejan ver su presente con nitidez.
Ya no volverá a caminar por el sendero de piedra, musgo y cielo, de aquellos ojos. Por eso, acaricia su recuerdo por última vez, con hambre, con posesión, con deseo..., como si estuvieran tez con tez en un último intento.
Hoy tiró las muletas de la esperanza sobre las que se apoyaba, y calzó sus pies con suelas de olvido... y de sed.

Palabras molidas,
silencios crueles...
Piel que no pudo ser
nunca más de otras pieles.

Presente de oasis fingidos,
pasado de otros quereres...
Horas arrugadas
sin intensidad en sus quehaceres.


Demasiadas veces las palabras sólo sirven para no entenderse. Sólo son letras muertas en labios desesperados y, por lo tanto, ha decidido darlas un descanso... o muerte, lo que primero llegue.

-¿Para qué exhibirse más en los folios?, ¿para qué desangrarse más en ellos? ¡Demasiado dolor para conseguir un consuelo!, piensa.
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"La noche se va despeñando sobre el acantilado de sus sueños.
Ave fracturada de alas, que tras su surcar suicida entre azules y verdes, regresa con sus cansadas ganas al paciente gris que siempre se desplazó por debajo de su volar, mientras veía como a trompicones su ave batía las alas en cielo de otros brillos.
Entre tanto, colgado del amor que por ella sentía, el gris esperaba seguro de su regreso, para recoger las plumas caídas y sanar sus heridas, a la vez que dibujaba para ella de colorines su apagado tono, acolchando así su suelo para el reposo de aquel doloroso vuelo...
Ave que, en su interior, posee miles de pájaros inquietos.
Ave que quiso volar... ¡un vuelo incierto!"


Geles Calderón

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10 de abril de 2010

"A UNA TRAICIÓN" poema de Geles Calderón



A UNA TRAICIÓN

Cima de mi tolerancia;
destino de mi repugnancia.

Conclusión de una partida;
nube gris de mi azul día.

Sendero por mi avenida;
rabia en mí contenida.

Error de sabiduría;
escasa fe que perdía.

Liturgia que no creía
y que el cobarde escondía.

¡Mi fragilidad rompía...
su traición y cobardía!


Geles Calderón

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26 de marzo de 2010

"¡AYÚDAME!" (video-poema) autora: Geles Calderón



“¡AYÚDAME!”

Ayúdame a sosegar este potro salvaje
que sin doma habita en mí y que inquieto
busca para su galope la pradera de tu alma.

Ayúdame a inventar una esperanza
que a la alameda gris de mis días desnudos
vistan de verde su triste semblanza.

Ayúdame a rescatar mis escasas ilusiones
de la pertinaz desidia que se hincó en mi alma
al perder la luz que la alumbraba.

Ayúdame a que no aumente mi amor por ti,
porque muero si no estás, y si contigo estoy...
muero un poco cuando te tienes que ir.








Geles Calderón


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24 de marzo de 2010

video-poema "ABRAZOS ROTOS" de Geles Calderón

























VIDEO:







"ABRAZOS ROTOS"
(10-08-2008)


Esta tarde de sol que no calienta,
de viento que no refresca,
de luz que no alumbra.
Siento como nunca
la cárcel de mis perpetuas sombras.
Hoy añoro lo que ya no recuerdo,
porque preferí olvidar.
Hoy necesito lo que no quiero reclamar.
Hoy, que seguramente es igual que ayer,
siento un abandono más notable...,
más dañino, más real.

Hoy me estremecí
al percibir lo inútil de las mantas
que a mí misma no proporciono
para el frío apaciguar.
Hoy, de pronto sentí...
que no tiene remedio mi soledad;
que mi jazmín no tiene abono ni jardín;
que nada ni nadie
puede alimentar una vida
de hambre perpetua,
de hambre sin fin.

Hoy, un día cualquiera de verano...
me arde el pecho,
me duele el dolor,
me hundo en el vacío,
zambullo en el sopor
del abandono por la lucha
contra el refugio del pasado;
contra mis ganas por vivir,
contra los troncos dolidos
del bosque de mis sentimientos.

Hoy, dolida...
sé que lo peor de mí es, posiblemente,
lo mejor que hay en tí.
Hoy volvieron a bañar mis tristes mejillas
lágrimas de desconsuelo, de decepción,
de certeza de lo que viví
en un habitáculo sin consuelo,
lugar de ensueño
donde los pies no encuentran suelo.

Hoy, ante tu indiferencia a mis angustias,
comprobé que la lección más difícil
de tus asignaturas...
¡aún no la aprendí!
Hoy sé de mí...
que debo desarraigarme de tú.
Hoy me escurren por mis mejillas
todas las lluvias del año en que amanecí...
¡cuando abortar mi nacer debí!
Hoy reclamo un atardecer urgente
a este mar que yo no sé, si tú sabes,
si amanece o el ocaso aparece.

¡Adió, labrador de mi mente,
horno de mis panes...,
jardinero de mi jardín!


Geles Calderón
(10-08-2008)


 



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23 de marzo de 2010

"PIEL DE ÉBANO" poema de Geles Calderón


“PIEL DE ÉBANO”

Piel de ébano, sonrisa de luna,
bocado para cuerpo de larga hambruna.
Maestro de placeres inventados,
anfitrión de mis lascivos pecados.
Cuerpos tomé y cuerpos me tomaron,
pero nunca una piel tan suave...
¡se deslizó bajo el goce de mis manos!

Geles Calderón


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12 de marzo de 2010

"TÚ ERES MI ÚLTIMA VOLUNTAD" poema de Geles Calderón



“TÚ ERES MI ÚLTIMA VOLUNTAD”

Deseo que galopa en mis entrañas
robándome quietudes de cordura,
inventándome en tu piel mil hazañas,
dejándome atrapar por la locura.

Tan abundante y firme es mi fuerza
que huyó el temor y eché a dormir el miedo,
te abrí las puertas de mi fortaleza
y ungí mi piel con óleos de tu cielo.

Atrapado en la llama de mi cirio
se tiñen mis mejillas de deseo,
buscándote en los triunfos del delirio
hallándote y quemándome en tu fuego.

Pues tú eres mi última voluntad,
el vino de la vida, del que bebo;
mi horizonte, mi calma, mi libertad,
“casualidad” a la que mi fervor debo.


Geles Calderón



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10 de marzo de 2010

"¡TE QUISE TANTO!" video-poema de Geles Calderón





VIDEO:




“¡TE QUISE TANTO!”

Nada muere donde nada existe
ni nada nace donde nada vive,
y tú..., tú que en inhumano gesto
abrasaste mi pétreo hielo
y helaste mi perpetuo fuego,
hoy vuelves como un dios menor
a buscar, entre los escombros,
la estrella que un día alumbró tu reino.
Como un niño desnudo fluyes
de los manantiales de mis recuerdos.
Pero lloré tus aguas por tan largo tiempo...
¡que la tristeza lamió las legañas
de mi amor por lo que creí lo más sagrado!

Amor que por mis venas navegaste
sin veto de llegada a todos mis puertos.
Amor que cobijé sin condiciones,
hoy lamento haberte amado tanto,
porque fuiste humo de un hogar imaginario.
Y aunque te quiero sin condiciones,
hoy miro hacia otro lado
intentando olvidar tu haz de luz...
¡entre las sombras por las que yazgo!

¡Te quise tanto!
¡Tanto te quise...! ¡Tanto!


Geles Calderón

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7 de marzo de 2010

"ÚNICO REZO" (video) - relato de Geles Calderón-




VIDEO:




“UNICO REZO...”
 (relato)(10-08-09)
 
No importa quien seas. Si existes, pondré sobre ti mis manos para que seas mi poema........”
No podía concentrarse en la lectura. Una y otra vez su mente volaba hasta el primer encuentro de unos ojos claros con otros verde oliva de miel empañados.
Dos miradas entrándose despacio dando paso al primero del resto de unos besos apasionados.

Fueron dos sueños al encuentro, dos sentimientos enlazados.

Hasta entonces, la curva de su cintura gritaba ausencias de abrazo, pero él acalló los silenciosos lamentos al rodearla con sus amorosos brazos. Y en el corto camino hacia el hotel, fueron una sola sonrisa y un beso largo empapado de gloria, preludio de un día infinito en el que se amaron sin recato.

Sus pieles desnudas se bendecían con el placer de sus bocas recorriéndose despacio. Labios separándose. Lenguas ensalivadas entrando y recibiéndose. Un baile de humedades compartidas...
Se olían, se saboreaban reconociéndose y renaciendo, sus pieles huérfanas, a cada beso y abrazo.
Se herían de placer hasta lastimarse de amor las entrañas. En sus bocas deshechas y rehechas: besos naufragando y sobreviviendo en sus salivas empapados, mientras sus caricias benditas los elevaban a un cielo de placer desconocido, en el que el único rezo era: rogar para, de amor, ¡no morir agonizando!

Ella sentía cómo su pubis retraído reflejaba su infinita solicitud, latiendo, entre sus pliegues, sus ganas cansadas.
En sus ojos: ¡entrega!
En sus bocas: ¡encuentro!
Sus cuerpos: ¡desmadejados nadando entre las olas de aquel amor tan deseado!

Orgasmo bajo sus pieles.
Fuego y sueño sin nombre...

Él la sintió temblar y romperse en sus brazos como una “Niña” desvalida.

Habían permanecido unidos en esa comunión que da la íntima fatiga de un amor saciado.
¡Principio y fin... inacabados!


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Geles Calderón

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