-“Hoy
necesito meditar...” me dijiste aquella noche, y te marchaste a navegar sin oír ningún reproche.
Y a la mañana siguiente te citaste con el viento, te sentaste frente a frente y le hablaste a pecho abierto.
Con dolor en la palabra y en la hondura del silencio, tú al viento le contabas cuál era tu sufrimiento.
Y sentado frente a ese mar que sabe tu sentimiento, gritar querías sin parar mi nombre desde muy dentro.
Pero fuerzas no tuviste y fue el mar quien cumplió el hecho, buscó en ti lo que no diste, y halló mi nombre en tu pecho.
Esas letras que te pesan como si fueran de hierro, que dentro de ti no cesa su sonido en tu silencio.
Y aquel mar gritó mi nombre, y el sonido izó a los cielos... desgarrada voz de hombre: ¡sonido de sal y viento!
Pero hay tiempos en que hieres, en que duelen las palabras, aquellas que tú me dices, y las que creo que callas. Aprenderé a saber estar en un rincón extremo, donde ya nadie me verá... porque nadie mira dentro. Yo sé que robé tu alma cuando miré dentro de tí, y viendo lo que albergaba... te la arrebaté para mí. Hoy te resientes de ello y me acusas de ladrona, sabiendo que en tu pecho me aguardaba una encerrona. ¡Ladrona yo, carcelero tú! Ambos cambiamos el alma: en mí vive la tuya, y... ¡la mía en tí encarcelabas!
para que me bebas poco a poco sin parar. Me convertiré en fuego lento para en tu boca morir ardiendo.
Me convertiré en tu espejo de mañana
para que en mí repose tu primera mirada.
Me convertiré, de cada día, en tu alimento
para ser tu tejido y tu aliento.
Me convertiré en guardiana de tus lágrimas
para, beso a beso, enjugarlas.
Me convertiré en sangre de tus venas
para recorrerte sin cadenas. Me convertiré en percha donde colgar tu preocupación para yo tornarla en solución. Me convertiré en finas sábanas en tu lecho
para dormir, sin que lo sepas, abrazada a tu pecho.
“FUE...” Fue luz de mi día el soñarte, lágrima de sangre el no tenerte; cansancio el saber que no hay descanso para poder descansar del querer; playa sin mar y sueño sin color, y soñar que lo que ayer tanto amé, hoy resurge sin pudor, pero que una palabra, un solo instante...
"MI CUERPO, LIENZO PARA TUS TRAZOS" Tuve un sueño recorriéndome la piel en la suma de aquella
madrugada. Tú me estabas pincelando sin pincel paisaje de nostalgia
derribada, y a trazos de caricias
adornabas al lienzo que tanto amabas y
eras fiel.
Era una mañana de profundo vacío, una más de la cuál ella ansiaba salir. Fue hasta la ventana de su dormitorio, y apoyando sus codos sobre el aféizar, sujetaba su rostro con las manos. Cerró los ojos y volvió la cara hacia el sol,disfrutando de la tibieza de la luz que se filtraba através de sus párpados.
Sin saber por qué, vino a su mente un recuerdo, una
imagen...Quiso recordarle, necesitaba saber si se había marchitado toda la
ternura que en otro tiempo sintió al pensar en su figura, y revivir así aquellas
primeras señales del nacimiento de un gran amor, poniéndole el nombre y
apellidos de quien se los provocaba.
Sus rasgos inconfundibles en su mente perduraban:
Esbelto, buena figura y aquellos enormes ojos verdes que
reían cuando la miraban. Su encantadora sonrisa y los hoyuelos que ésta
producía en su atractivo rostro; su pequeña mancha de nacimiento, en forma de
haba, sobre la piel de su hombro izquierdo. Todos sus rasgos, en su memoria
aún anidaban.
Inspiró aire y percibió en la atmósfera un leve aroma a
jazmín y sal.
De pronto, suena el teléfono, el sonido la sacó violentamente
de su ensoñación.
Abrió los ojos y, súbitamente, volvió a la realidad.
La vaciedad volvió a habitar en la habitación y en lo más
profundo de su alma,porque cuando la soledad aprieta, los recuerdos ahogan la
calma.
Sólo fue un instante de dulzor.
“Y ella sintió que el
escaso equilibrio de su vida pudo haber sido quebrado, pero retrocedió a tiempo,
del borde del abismo al que el recuerdo... la había empujado”
Ella
desliza el lápiz por la espiral de su blog, aplazando lo inevitable: desahogarse en letras que describan lo que el
dolor le dictaba.
Duda de
si quiere hacerlo...
Duda si
conseguirá acabarlo sin romper los folios
ante la
impotencia de lo inútil de haberlo comenzado.
Duda del sentir de las emociones
que, en nombre del amor,
le habían expresado.
Duda de cada ‘te quiero’, de cada ‘para siempre’ que le fue entregado.
Duda de que todo lo compartido
fuera a lo que entregó, igualado.
Duda de lo que las palabras le
cuentan, e incluso duda de lo que le han ocultado.
Y por fin, escribe:
“Qué poco creíble es el verbo de quien se define guerrero, si éste
abandona la batalla que por su, supuesto, más alto ideal estaba librando.
Qué dolor producen las agujas de la indiferencia del que dice amar,
ante el dolor de su ser amado.
Y si en sus manos está el poder de paliar o resolver... ¡qué miserable
es mirar hacia otro lado!
Interrogantes contenidas.
Ansiedades ahogadas.
Desconfianzas calladas.
Imposibles llegadas sin idas…
Boca amordazada de quien se sabe que su partida no será sufrida ni en
falta echada, porque en corto plazo… se la habrá olvidado”.
Ella cierra su blog.
Ni puede ni quiere continuar
escribiendo.
Advirtiendo su estado ruinoso,
y en su querencia de desterrar el
caos y confusión,
decide lanzarse a batallar sin
protección,
sólo con su férrea voluntad y su
noble corazón
con el fin de hallar respuestas,
de querer reconocer el significado
original,
y no lo que su mente interpretó o transmitió.
Se propondrá sustituir sombras
por claridad.
Lagunas por fundamentos.
Certezas por lo que imaginó.
Y así, poder escribir en su blog
de espiral, palabras que nunca escribió.
Harta, en los últimos tiempos, de observar
cómo cada vez que
rompía el retrovisor de su historia, éste se volvía a recomponer,
orientándose siempre hacia la
misma dirección.
¿…?
Quizás había otra opción, pues
debido al cansancio,
miedo y anhelo que le provocaba la ausente
proximidad de su amado, sólo le quedaban fuerzas para
esperar y dejar transcurrir el tiempo.
Sobre sus rejas se alza un arco
de piedra con su nombre tallado, nombre con letras que se cuentan…
¡con los dedos de una mano!
Ilusa mujer que soñó con una segunda oportunidad para nacer -
Autodidacta que utiliza la escritura y la pintura para completarse -
Defensora de causas perdidas (entre otros 'defectos') -
Fiel al corazón e infiel a la razón, que cambió el orden de los sustantivos en alguna equivocada ocasión -
Llena de nada de aquellos "todos", donde hubo muchos "cuándos" sin importar "dónde"...
- Muy agradecida a todos los que, al visitarme, me dediquen un instante de sus valiosas vidas para leerme y dejarme su impresión por escrito -